Tecnología y precisión para hacer más eficiente la plantación de papas en Chile

14-08-2026

Con entre 35.000 y 40.000 hectáreas cultivadas cada año, la papa es uno de los principales cultivos agrícolas del país. En una actividad donde el costo de la mano de obra, el combustible y los insumos tiene un peso importante, contar con equipos que permitan reducir tiempos y hacer más precisa la plantación se vuelve cada vez más relevante para los productores.


La papa ocupa un lugar importante dentro de la agricultura chilena. Según datos de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), es el cuarto cultivo con mayor superficie sembrada en el país y su producción se destina principalmente al consumo interno. El rendimiento promedio histórico bordea las 26 toneladas por hectárea, aunque existen diferencias importantes entre temporadas y zonas productivas.


Para quienes trabajan en este cultivo, uno de los momentos clave es la plantación. Es una labor que requiere precisión y que, al mismo tiempo, puede implicar varias horas de trabajo, consumo de combustible y una importante utilización de maquinaria y mano de obra. A esto se suma el costo que puede generar una mala distribución de los tubérculos o un uso poco eficiente de los fertilizantes.


Es precisamente en esta etapa donde la incorporación de maquinaria especializada puede marcar una diferencia. La Dewulf-Miedema CP 42, disponible en Chile a través de Dercomaq, es una plantadora remolcada de cuatro hileras que permite realizar en una misma pasada, la fertilización, pulverización, plantación del tubérculo y la formación del caballón definitivo.


La idea detrás de este sistema es sencilla: reducir el número de operaciones necesarias para completar la plantación y, con ello, disminuir tiempos de trabajo y consumo de combustible. La máquina cuenta además con una capacidad de hasta 3.500 kilos de papas y 2.200 litros de fertilizante, lo que permite reducir las detenciones asociadas a la recarga de los depósitos, especialmente al trabajar en superficies extensas.


La fertilización es otro de los aspectos que la máquina aborda. Su sistema Ferti-Flow permite dosificar el fertilizante hasta en 2.500 kilos por hectárea y aplicarlo a unos cinco centímetros de los lados de la semilla, evitando que este tenga contacto directo con el tubérculo. Los depósitos son de acero inoxidable y el sistema de medición está diseñado para seguir funcionando en condiciones habituales del trabajo agrícola, incluso frente a humedad, terrones o piedras.


“Hoy los productores necesitan que cada pasada tenga un propósito y que la maquinaria ayude a aprovechar mejor tanto el tiempo como los insumos. En ese sentido, integrar distintas labores en una sola operación permite trabajar de manera más eficiente y, al mismo tiempo, tener un mayor control sobre la plantación”, señala Víctor Norambuena, Product Manager de implementos en Dercomaq.


En un cultivo que mantiene una superficie relevante dentro de la agricultura nacional, la incorporación de este tipo de tecnología apunta a resolver desafíos muy concretos: hacer más eficiente el uso de combustible, reducir tiempos de operación y conseguir una plantación más precisa. Una tendencia que refleja cómo la mecanización y la tecnología de precisión están tomando un papel cada vez más importante en las labores agrícolas.



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