Bioestimulantes de nueva generación: la revolución silenciosa que está rediseñando la agricultura
Del extracto de alga al diseño molecular: cómo los bioestimulantes 3.0 —impulsados por nanotecnología, biología sintética e inteligencia artificial— están cambiando las reglas del cultivo sostenible en Chile y el mundo
Un sector que evolucionó más rápido de lo que se regula
El término bioestimulante apareció por primera vez en 1997 en una publicación especializada. Recién en 2015, el Dr. Patrick du Jardin sistematizó el concepto en un análisis exhaustivo que sentó las bases para su regulación en la Unión Europea. Hoy, apenas una década después, la ciencia ya habla de una cuarta generación. El salto tecnológico ha sido tan vertiginoso que los marcos regulatorios corren detrás de los laboratorios.
Según du Jardin, un bioestimulante es "cualquier sustancia o microorganismo que, al aplicarse a las plantas, es capaz de mejorar la eficacia de éstas en la absorción y asimilación de nutrientes, tolerancia a estrés biótico o abiótico o mejorar alguna de sus características agronómicas, independientemente del contenido en nutrientes de la sustancia".
Las generaciones de los bioestimulantes: de lo empírico a lo molecular
La ciencia agrícola ha propuesto un marco de cuatro generaciones para entender la evolución de los bioestimulantes, sistematizado en noviembre de 2025 en la revista Frontiers in Plant Science por investigadores que revisaron la evidencia acumulada en el área.
Biostimulants 1.0: el saber empírico
Los primeros bioestimulantes no se llamaban así. Agricultores de distintas culturas aplicaban algas, compost o restos orgánicos sobre sus cultivos con resultados observables pero mecanismos desconocidos. Esta era estuvo dominada por extractos de algas pardas (como Ascophyllum nodosum), ácidos húmicos y fúlvicos, y aminoácidos de hidrolizados proteicos. Su gran limitación: se sabía que funcionaban, pero no exactamente por qué ni en qué condiciones.
Biostimulants 2.0: la estandarización científica
Con el avance de la fisiología vegetal comenzó la caracterización de los mecanismos de acción. Los microorganismos promotores del crecimiento —bacterias PGPR (Plant Growth-Promoting Rhizobacteria) y hongos micorrízicos— se integraron en formulaciones más controladas. En 2015, el trabajo de du Jardin y la posterior regulación europea (Reglamento UE 2019/1009) formalizaron las categorías reconocidas: ácidos húmicos y fúlvicos, aminoácidos y péptidos, extractos de algas, quitosanos, microorganismos benéficos y compuestos inorgánicos con efectos bioestimulantes.
Biostimulants 3.0: la era de la precisión
Esta es la generación que hoy el mercado denomina "nueva generación". Según la revisión de Frontiers in Plant Science (2025), los Biostimulants 3.0 se definen por "la integración de tecnologías multi-omics, biología sistémica y biotecnología para crear bioformulaciones de precisión adaptadas a genotipos y entornos específicos". En términos prácticos, son productos que no actúan de forma genérica sobre cualquier planta, sino que están diseñados para responder a condiciones específicas del suelo, el clima o incluso la variedad cultivada.
Sus pilares tecnológicos son tres. Primero, la nanotecnología: sistemas de entrega con nanopartículas que aumentan la penetración celular entre 10 y 12 veces respecto a formulaciones convencionales, y formulaciones encapsuladas que muestran una liberación bifásica sostenida hasta 120 horas. Segundo, la biología sintética: construcción de microorganismos con circuitos genéticos que responden a condiciones del entorno, como activar la solubilización de fósforo solo cuando su concentración en suelo cae bajo un umbral específico. Tercero, los consorcios microbianos sintéticos (SynCom): combinaciones de múltiples especies bacterianas y fúngicas diseñadas para actuar en conjunto, con estudios que reportan incrementos de biomasa de entre 40 y 70% en ensayos específicos.
Biostimulants 4.0: la inteligencia artificial como herramienta de descubrimiento
La siguiente frontera integra plataformas de descubrimiento basadas en inteligencia artificial, sensores IoT en campo y monitoreo en tiempo real. El objetivo es identificar biomarcadores moleculares que permitan predecir con precisión cómo responderá un cultivo a un bioestimulante antes de su aplicación masiva, cruzando datos de genómica, proteómica, metabolómica y fenómica. Esta generación está en desarrollo y aún no tiene productos comerciales consolidados.
El mercado global
El mercado global de bioestimulantes fue valorado en 4.630 millones de dólares en 2023 y se proyecta que alcance 11.390 millones para 2031, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 11,9%. El análisis bibliométrico publicado en Taylor & Francis (2025) constata que las publicaciones científicas sobre bioestimulantes pasaron de menos de 10 artículos por año en 2010 a más de 580 en 2024.
Chile: un marco legal que reconoce la nueva realidad
Chile fue uno de los primeros países de América Latina en establecer un marco regulatorio específico para bioestimulantes. La Ley N° 21.349 de 2021 y su reglamento (Decreto N° 61, agosto 2023) crearon un Registro Único Nacional administrado por el SAG y definieron al bioestimulante como "sustancia o mezcla de sustancias o microorganismos, aplicables a semillas, plantas o rizósfera, que estimulan los procesos naturales de nutrición de las plantas, con el objeto de mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes, la tolerancia al estrés abiótico, los atributos de calidad, o la disponibilidad de nutrientes inmovilizados en el suelo o en la rizósfera". La norma también establece exigencias específicas para productos destinados a agricultura orgánica, en concordancia con la Ley N° 20.089.
En la práctica productiva, la presión de los mercados de exportación —que exigen fruta de alta calidad con menor residualidad de agroquímicos— está empujando al sector frutícola chileno hacia bioestimulantes de mayor precisión, especialmente en arándano, cerezo y uva de mesa.
Los desafíos que la ciencia aún reconoce
La revisión de MDPI (International Journal of Plant Biology, octubre 2025) advierte que existe una brecha significativa entre los resultados en condiciones controladas y el desempeño variable en campo. Los bioestimulantes no son soluciones universales: su valor se realiza a través de aplicaciones específicas al contexto. Los principales desafíos son la variabilidad en la eficacia según condiciones edafoclimáticas, la falta de protocolos estandarizados de evaluación, y los marcos regulatorios fragmentados globalmente para los productos microbianos de nueva generación. La revisión de Wiley (2025) recomienda distinguir formalmente entre "biologicals" (microorganismos vivos) y "biostimulants" (sustancias no vivas), una distinción que el Reglamento UE 2019/1009 inicia pero no consolida plenamente.
Fuentes
Científicas y académicas
du Jardin, P. (2015). Plant Biostimulants: Definition, Concept, Main Categories and Regulation. Scientia Horticulturae, 196: 3-14.
Frontiers in Plant Science. Next-generation biostimulants: molecular insights, digital integration, and regulatory frameworks for sustainable agriculture. Noviembre 2025. PMC12678307.
Frontiers in Microbiology. Next generation plant biostimulants & genome sequencing strategies for sustainable agriculture development. Junio 2024.
MDPI, International Journal of Plant Biology. Unlocking the Potential of Biostimulants. Octubre 2025.
Taylor & Francis. Plant-biostimulants interaction: scientific trends, markets dynamics, and real-world implication. Octubre 2025.
Wiley, Agricultural & Environmental Letters. Biostimulant or biological? The complexity of defining, categorizing, and regulating microbial inoculants. Julio 2025.
Springer, Discover Agriculture. Harnessing biostimulants for sustainable agriculture: innovations, challenges, and future prospects. Abril 2025.
Mercado
Data Bridge Market Research. Biostimulants Market Report 2024-2031.
Grand View Research. Global Biostimulants Market Report. 2024.
Regulatorias y legales
Reglamento (UE) 2019/1009 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre productos fertilizantes de la UE.
Ley N° 21.349, Ministerio de Agricultura de Chile. Promulgada el 9 de junio de 2021, vigente desde el 27 de septiembre de 2022.
Decreto N° 61, Diario Oficial de Chile, 28 de agosto de 2023. Reglamento de la Ley N° 21.349.
Ley N° 20.089, certificación de productos orgánicos, Chile.