Manejo pre y pos lluvia en uva de mesa en etapa de maduración y cosecha
Enfoque fisiológico–práctico con énfasis en integridad de baya, sanidad de racimo y manejo nutricional
En etapa de maduración, la baya tiene alto contenido de azúcares (mayor presión osmótica), cutícula más exigida y, en muchas variedades, menor elasticidad relativa de la piel. Cuando ocurre lluvia o alta humedad prolongada aumenta el ingreso de agua a la baya por microfisuras, cutícula y vía pedicelo en menor medida, sube la turgencia y se eleva el riesgo de partidura. También se generan microgrietas invisibles que luego se expresan como manchas, russet y mayor deshidratación posterior. Pos-lluvia al quedar el racimo con agua libre en su superficie aumenta el riesgo de proliferación de Botrytis, pudriciones ácidas y otros hongos oportunistas. Si el raquis permanece húmedo y luego viene calor y hay baja ventilación, se acelera el pardeamiento y/o deshidratación del escobajo, afectando condición y poscosecha.
La idea central del manejo es simple: antes de la lluvia, bajar vulnerabilidad (baya firme, canopia ventilada, protección sanitaria); después de la lluvia, secar rápido, reequilibrar agua y nutrición, y proteger lo que queda expuesto.
Objetivos del plan de contingencia (lo que realmente mueve el resultado)
1. Minimizar partidura y microfisuras (integridad de piel y firmeza).
2. Reducir horas de mojamiento del racimo (ventilación, arquitectura y secado).
3. Proteger contra Botrytis y pudriciones con estrategia preventiva/curativa temprana (respetando carencias).
4. Evitar “errores nutricionales” de última hora (nitrógeno y potasio desbalanceados; calcio insuficiente).
5. Asegurar condición de cosecha y poscosecha (selección, higiene, frío, SO₂ donde corresponda).
Manejo pre-lluvia (48–72 h antes si es posible)
1. Manejo hídrico: bajar turgencia y evitar pulsos de agua
• Evita riegos largos previos a la lluvia (si tu sistema y suelo lo permiten). El objetivo es llegar con tensión moderada: no estrés severo, pero sí sin baya al límite de turgencia.
• Si estás con suelos de alta retención o sectores de mal drenaje, prioriza:
o Revisión de drenes/zanjas, limpieza de canales, salidas de agua.
o Identificar “bajos” (microdepresiones) para manejo diferenciado.
• Si hay pronóstico de evento importante, planifica riegos cortos y más espaciados en los días previos, cuidando no gatillar colapso de firmeza por estrés.
Error típico: “regar antes para que no falte agua” → llegas con bayas más turgentes y una canopia más cerrada.
2. Canopia y microclima: que el racimo respire
• Apertura de zona de racimos (deshoje selectivo y cuidadoso): busca ventilación.
• Orden de brotes y amarre para evitar cortinas densas que atrapen humedad.
• Controla rebrotes y exceso de laterales en sectores vigorosos.
Clave: menos horas de mojamiento = menos Botrytis y menos pudrición ácida.
3. Nutrición práctica de última etapa: firmeza y piel, sin disparar vigor
Calcio (Ca)
• En maduración, el Ca ya se mueve poco hacia la baya (baja transpiración), pero aplicaciones foliares dirigidas a racimo pueden ayudar a firmeza y tolerancia a microdaño si se hacen bien.
• Preferir esquemas de dosis bajas y repetidas antes que una sola dosis alta.
• Cuidado con fitotoxicidad (especialmente con cloruros o bajo alta radiación/temperatura). Aplica en horas de menor estrés y con buena calidad de agua.
Nitrógeno (N)
• Evita aplicaciones tardías. El nitrógeno alto en esta etapa tiende a:
o Aumentar tejidos más blandos y microclimas cerrados.
o Elevar susceptibilidad a Botrytis y pudriciones.
Potasio (K)
• El potasio es clave para azúcar y color en variedades rojas, pero excesos tardíos pueden:
o Competir con Ca/Mg a nivel de absorción.
o Asociarse a bayas con alta turgencia en algunos escenarios.
• Si estás corrigiendo color cerca de cosecha, hazlo con criterio de análisis (suelo/solución del bulbo/savia/foliar) y no a ciegas.
Silicio (Si) y boro (B)
• El silicio puede contribuir a tolerancia estructural y disminución de estrés, y el boro a la integridad de pared celular, pero en maduración el margen es estrecho: úsalo solo si tu programa ya lo contempla y conoces compatibilidades y carencias.
4. Protección sanitaria: preventiva y pensando en carencias
• Antes del evento, el foco es Botrytis y el complejo de pudriciones (incluida pudrición ácida, que además involucra levaduras/bacterias y muchas veces insectos).
• Estrategia recomendada:
o Aplicación preventiva con buena cobertura a racimos, usando rotación de modos de acción.
o Seleccionar productos compatibles con cercanía a cosecha (carencia y límites de residuos del mercado destino).
o Ajustar volumen, boquillas y velocidad para llegar al interior del dosel.
Punto crítico: “apliqué, pero no llegué al racimo” equivale a no aplicar.
5. Decisión de cosecha (si estás muy cerca)
• Si el pronóstico es de lluvia relevante y estás en parámetros, evalúa:
o Adelantar cosecha de cuarteles más susceptibles (variedades/sectores con historial de partidura o Botrytis).
o Priorizar cosecha de racimos compactos y zonas con peor ventilación.
Manejo pos-lluvia (0–72 h): las primeras horas definen el daño
1. Secado rápido: reduce infecciones y pudriciones
• Apenas sea transitable y seguro:
o Reapertura de canopia si quedó colapsada (deshoje correctivo, ordenamiento).
o Evitar labores que dañen bayas mojadas; el racimo húmedo es frágil.
• Si hay alta humedad ambiental sostenida, el secado depende más de ventilación que de la temperatura ambiente.
2. Sanidad: ventana corta para frenar Botrytis y pudriciones
• Si la precipitación fue elevada y hubo horas de mojamiento prolongadas, considera una aplicación pos-evento lo más temprano posible, de acuerdo con:
o Presión real (temperatura, duración de mojamiento, compactación del racimo, historial).
o Estado fenológico y carencias.
o Rotación de productos (no repetir el mismo modo de acción).
3. Nutrición e irrigación después del evento
• Tras lluvia, muchos suelos quedan con alta disponibilidad de agua.
• Manejo sugerido:
o Recalibrar riego con sondas/calicatas: reingresar cuando el perfil lo requiera, no por calendario.
o Evitar correcciones fuertes con N.
o Si hubo partidura, prioriza gestión sanitaria y de cosecha más que intentar mejorar condición de cutícula con una sola aplicación.
4. Manejo de racimos dañados: higiene productiva
• Implementa cuadrillas de limpieza: retirar racimos con partidura severa o pudrición incipiente para bajar inóculo.
• En packing/cosecha, separar:
o Racimos con microdaño/partidura → destinos más cortos o mercado menos exigente.
o Racimos sanos → exportación larga.
Cosecha y poscosecha bajo condición de lluvia (para no perder lo que sí está bueno)
1. Cosechar solo cuando el racimo esté seco (ideal). Cosechar racimos húmedos predispone a la fruta a más pudrición y problemas en caja.
2. Extremar higiene de bins, tijeras, mesas, y manejo suave para no abrir microheridas.
3. Prefrío rápido y cadena de frío estricta.
4. Donde aplique, uso correcto de SO₂ (según variedad, destino, protocolo del exportador).
5. Ajustar embalaje/ventilación para disminuir condensación.
Checklist operativo
72–48 h antes
• Revisar pronóstico por hora (duración estimada de lluvia y humedad).
• Ajustar riego para evitar alta turgencia (sin estrés severo).
• Abrir canopia en zona de racimos (selectivo).
• Definir cuarteles prioritarios (historial de partidura/Botrytis).
48–24 h antes
• Aplicación preventiva con foco en racimos (buena cobertura).
• Verificar drenajes y accesos (logística pos-lluvia).
• Evaluar adelanto de cosecha si corresponde.
0–24 h pos-lluvia
• Entrar apenas sea posible: evaluar daño y horas de mojamiento.
• Acciones de ventilación/secado.
• Definir aplicación pos-evento según riesgo y carencias.
24–72 h pos-lluvia
• Limpieza de racimos dañados (baja inóculo).
• Recalibrar riego con medición del perfil.
• Plan de cosecha diferenciado por condición.
En maduración y cosecha, el éxito frente a lluvias no depende de un producto milagro, sino de tres disciplinas ejecutadas sin fallas:
(1) agua sin pulsos, (2) racimos ventilados y secos rápido, (3) sanidad preventiva/temprana con cobertura y carencias bien gestionadas.