LiDAR en la agricultura: qué es, cómo se usa y dónde está llegando

25-05-2026

Una tecnología que mide el campo en tres dimensiones ya opera en tractores y drones autónomos en varios países.


Una tecnología que mide el campo en tres dimensiones ya opera en tractores y drones autónomos en varios países.


Su verdadero valor no es solo la precisión: es la sostenibilidad que hace posible.


Lo que distingue al LiDAR de cualquier otra herramienta de observación agrícola no es que vea mejor. Es que ve diferente. Este sistema de detección emite pulsos de láser hacia el entorno y mide el tiempo que tardan en rebotar sobre las superficies y regresar al sensor. Con esa información calcula distancias con precisión de milímetros y construye una nube de millones de puntos en tres dimensiones que describe la geometría exacta de lo que tiene al frente. No registra colores ni temperatura: registra forma y posición en el espacio.


Lo que lo distingue de otras tecnologías de observación que ya se usan en el agro es justamente eso. Una fotografía o un video aéreo muestran el campo en dos dimensiones: se ve color, textura, manchas, pero no se puede saber la altura de una planta ni el volumen de su follaje.


Una cámara térmica detecta diferencias de temperatura, útil para identificar estrés hídrico o zonas con presencia de plagas, pero tampoco entrega geometría ni penetra la vegetación. Las imágenes satelitales multiespectrales permiten monitorear grandes superficies y tienen la ventaja del historial temporal, pero su resolución no alcanza para trabajar a escala de planta individual.


El LiDAR, en cambio, puede penetrar el dosel vegetal y medir directamente la estructura del cultivo, estimando altura, densidad, índice de área foliar y volumen de biomasa. Funciona de noche y bajo condiciones de poca luz, porque no depende de luz solar.


Por qué importa para la sostenibilidad


La dimensión ambiental de esta tecnología no es secundaria. Conocer con exactitud el volumen real de cada planta permite aplicar fitosanitarios, fertilizantes y agua en la dosis precisa que cada sector del campo necesita, sin excedentes. Eso reduce directamente el uso de agroquímicos, disminuye la escorrentía de nutrientes hacia cursos de agua y optimiza el consumo hídrico, tres de los principales impactos ambientales de la agricultura intensiva.


En un contexto de escasez hídrica creciente y presión regulatoria sobre el uso de pesticidas, la precisión que entrega el LiDAR deja de ser un argumento de eficiencia productiva para convertirse en una herramienta concreta de reducción de huella ambiental.


Cómo se usa en el mundo


Las aplicaciones actuales van desde drones hasta maquinaria de suelo. En el CES 2025, John Deere presentó su línea de tractores 9RX autónomos equipados con sensores LiDAR, capaces de tomar decisiones de conducción en 100 milisegundos para evitar obstáculos. Los sistemas GUSS, adquiridos por John Deere en 2025, combinan GPS RTK con sensores LiDAR para operar de forma autónoma en viñedos, almendros y cítricos; un solo operario puede supervisar hasta ocho máquinas a distancia, reduciendo horas de exposición a fitosanitarios y emisiones de maquinaria en campo.


Sensores LiDAR acoplados a tractores pueden determinar con precisión el volumen, la altura y la masa de un campo de maíz y estimar el rendimiento esperado. En viñedos de Europa y California esto ya se aplica para ajustar la dosis de fitosanitarios según la masa real de cada hilera de plantas, en lugar de aplicar una dosis uniforme a todo el campo, lo que se traduce en menos producto aplicado y menor impacto sobre el suelo y los ecosistemas circundantes.


En robótica, el LiDAR es el sensor central de navegación. Investigadores de la Universidad de California Riverside publicaron en 2024 un sistema que permite a robots móviles desplazarse de forma autónoma entre hileras de cultivos usando LiDAR como referencia principal, sin depender de infraestructura externa. En Argentina, el INTA implementó drones con sensores LiDAR para monitoreo de cultivos, logrando precisiones inferiores al centímetro.


En Agritechnica 2025 se mostró una convergencia hacia sistemas modulares que alternan entre pulverización, mapeo y esparcimiento usando LiDAR e inteligencia artificial para mejorar la precisión y reducir el uso de insumos.


El caso de Chile


La tecnología LiDAR no ha llegado aún de forma directa a la operación agrícola chilena a escala comercial. Su uso en el país se concentra hoy en topografía, cartografía e infraestructura. Sin embargo, el potencial de aplicación en el agro es concreto y conecta directamente con los desafíos de sostenibilidad que enfrenta el campo chileno: la escasez hídrica en las zonas productoras del norte chico y la zona central, la presión por reducir agroquímicos en cultivos de exportación que deben cumplir estándares fitosanitarios internacionales cada vez más exigentes, y la necesidad de producir más con menos superficie disponible.


Un mapeo LiDAR de precisión permitiría, por ejemplo, diseñar sistemas de riego ajustados a la topografía real de cada predio, o dosificar insumos según el volumen efectivo de cada planta.


No es ciencia ficción: son aplicaciones que ya funcionan en otros países y que, en Chile, aún esperan el momento de su adopción.


Fuentes: John Deere / CES 2025; GUSS Automation / John Deere 2025; INTA Argentina, agosto 2025; Teng et al., Universidad de California Riverside, diciembre 2024 (arxiv.org); Agritechnica 2025; Debnath, Paul y Debnath, Journal of Imaging, 2023.

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