Agricultura Regenerativa: La tercera ola de conciencia

31-03-2025

Columna de opinión de Isabel Quiroz, fundadora y directora de iQonsulting, sobre la regeneración de los sistemas tanto productivos como de la salud de las personas.


Quizás sea porque la naturaleza tiene una lentitud innata en sus respuestas que nos demoramos mucho en darnos cuenta del efecto que estábamos causando como profesionales que trabajamos con los recursos naturales. Ya sea en agricultura, silvicultura, ganadería o pesca/acuicultura, todos los profesionales que actuamos con estos recursos, en algún momento hicimos uso de herramientas que eran la normalidad para producir, donde fertilizantes sintetizados, otros químicos y producción lineal con desechos contaminantes, eran la normalidad en la era post revolución industrial.


Sin embargo, en los años 70 se comenzó a hablar de la agricultura orgánica, en donde el suelo tomaba gran relevancia, de hecho, la primera organización que estándares orgánicos es una organización inglesa creada en 1974 y que se llama “soil Institute”. Lllama la atención que en su nombre sea el suelo lo importante y no la agricultura orgánica en si misma, probablemente, ya intuían que ahí estaba la base de la producción. Hoy, ello toma más relevancia al confirmar científicamente que el recurso suelo es el que sostiene la vida de un ecosistema. Mucho me atrajo la mirada y propuesta de la organización “Besa el Suelo” (www.kisstheground.com), los invito a conocerla.


En este camino de mayor conciencia de los impactos en la naturaleza, distingo 3 oleadas: La primera fue en los 70, como ya fue mencionado con la agricultura orgánica a nivel mundial. También en Chile surgieron en esos años las primeras voces que hablaban de una agricultura más consciente, la orgánica. Después de que nació “soil Institute”, se iniciaron las certificaciones orgánicas en otros países y los estándares orgánicos para generar una agricultura distinta, en conjunto, comenzó un movimiento mundial por productos orgánicos. En esto han sido importantes los artistas y rostros de famosos que declaraban su elección por lo orgánico.


Finalmente se estigmatizaron como los hippies de la agricultura. Sin darnos cuenta, fueron los precursores de una conciencia mayor de cómo estamos afectando nuestros recursos naturales, de cómo estamos trabajando con ellos y cómo nos alimentamos. Pero no fue hasta 1998 en que se generó la “Food Alliance certified” para identificar los productos alimenticios que estaban certificados a nivel retail.


El inicio del milenio fue muy activo en la generación de muchas certificaciones, en 2002 se creó “Fair Trade”, que trabaja por un salario justo a todos los trabajadores de la cadena productiva y ha sido importante para todos los productos que provienen de agriculturas de menor escala y productos que tienen mayor confección y trabajo manual. Ese mismo año se implementa la certificación orgánica de Estados Unidos por el USDA y genera un hito importante porque la certificación se puede realizar entre productores pares con una reducción en los costos de certificación, ello estimuló los productos orgánicos en el país del norte. Desde ese minuto proliferan la mayoría de las certificaciones orgánicas que conocemos hoy día y que son muy importantes como la suiza, la europea, la japonesa, entre muchas otras.


Otro hito importante fue la certificación “Animal Welfair” el año 2000, que identifica aquellos productos que no están producidos con maltrato animal. Ahora eran los animales que tomaban relevancias, ello pone a los animales también como parte del medio ambiente que debe ser cuidado. Así llegamos al 2007 donde se crea la certificación de empresas B “B Corp” y esta introdujo un cambio en la mirada de las certificaciones, porque no solamente era una certificación que se preocupaba del medio ambiente, o del bienestar animal o del bienestar social, sino que era una certificación integral que abarcaba todos los ámbitos de lo que comenzó a llamarse la sostenibilidad.


Con B Corp, comienza la segunda ola en el camino de la mayor conciencia medioambiental y de certificaciones, son estos tres aspectos o tres pilares que definen la sostenibilidad: la social, la medioambiental y la económica. Desde este punto se generan muchas otras certificaciones sostenibles y comenzamos a hablar de la sostenibilidad como parte de la cultura de organizaciones y países. Estamos en esta ola con un trabajo muy fuerte, no sólo en empresas y organizaciones gremiales, si no también, tomándose la agenda del estado y no solo de Chile, de muchos otros países.


Así llegamos al 2010 en que se incorpora a todo este ámbito de cuidado con el medio ambiente a los “Non GMO”. Actualmente, estos productos (GMO por su sigla en inglés ó Genéticamente Modificado”), están cuestionados y mientras no se confirme científicamente un impacto nulo en el medio ambiente, se mantendrán excluidos de la certificación orgánica y sustentable. El 2010 también comienza, desde mi perspectiva, la tercera ola, se introduce una tercera palabra que se incorpora a todo este camino de mayor conciencia y que es la regeneración. Fue Alan Savory que en torno al 2010 acuña el término de regeneración cuando se da cuenta de lo mal que lo estaban haciendo con el manejo de la desertificación en Africa, les recomiendo la charla TED del fundador de Savory Institute.


La regeneración sin duda es la tercera ola que ya comenzó en esta conciencia y su mirada holística puede ser la respuesta desde los profesionales que trabajan con la naturaleza al cambio climático. Hoy son varias las certificaciones regenerativas, a la EOV (Ecological Outcome Verification) de Savory Institute, se suma la de Rodale Institute “Regenerative Organic Certified”, entre las más conocidas.


Pero que es la regeneración. Etimológicamente es la acción o efecto de regenerar y lo contrario es degenerar o degradar. En este punto está el objetivo principal de la regeneración porque muchos se habló de la degradación de los suelos, de la degradación de la biodiversidad de la degradación de los ciclos ecológicos y biológicos en los diversos ambientes productivos, por lo tanto, el tema aquí es cómo realizar una actividad económica no solo no degradando más, si no, regenerando, reestructurando, devolviendo esa vida original rica en biodiversidad, rica en microbiología a los sistemas ecológicos en los cuales se ejecutan las actividades económicas.


La regeneración o restauración ecológica, es el proceso de impulsar la recuperación de vegetación que ha sido degradada o destruida, para restaurar la salud e integridad de un sistema. Uno de los principales retos es lograr una restauración efectiva a gran escala a través de la adopción de enfoques efectivos en costos. Es aquí donde aparece otro término que hoy día está muy en boga y es la salud e integridad de un sistema que no se puede disociar de la salud de las personas que intervienen en él y de las personas que son beneficiarias a través del consumo de los productos que genera este ecosistema, de su propia salud. Hay una relación directa entre la salud del medio ambiente que genera aquellos productos y la salud de las personas que están relacionadas a él.


Esta es la tercera ola de conciencia, la regeneración de los sistemas tanto productivos como de la salud de las personas, es la salud del planeta que están juego. A ello estamos invitados. No hay una sola receta para regenerar, aquí el estudio y la integración de las personas que trabajan en estos sistemas, va a dar las luces para poder intervenir en forma integral, positiva y regenerativa.



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